CRITICA DE LA PELICULA

En Juventude em marcha, Pedro Costa establece una relación entre barrios viejos y barrios nuevos, mediante la figura de un «fantasma» (Ventura) que recorre los nuevos bloques de hormigón pintados de blanco, visitando a sus muchos hijos. Se inaugura una nueva forma de proponer lecturas sociales a través de la poética del vaciado, del silencio y de la voz del sin papeles. Mieriën Coppens y Elie Maissin parten de la visión de Costa para rescatar un silencio distinto y aun así con muchos puntos en común con la obra del portugués. En Caught in the Rain tres hombres trabajan en lo que parece ser una obra dentro de una casa. Al no filmar los exteriores, todo se reduce a una serie de espacios planos sin profundidad, donde los personajes se enmarcan como bustos o estampas en un lienzo de ladrillo… En determinado momento la obra se interrumpe y se propone una ruptura formal de la mano de la palabra (ausente hasta ese momento). Se habla entre los obreros de «cinco meses de prisión» y nos damos cuenta de su situación: ellos son inmigrantes ilegales en Bruselas que han ocupado una casa.